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‘Doctor Who’ capítulo especial: ‘Revolution of the Daleks’


‘Revolution of the Daleks’ hace un punto y aparte en ‘Doctor Who’. Tras diez meses en prisión preguntándose quién es ella realmente, la Doctora decide acabar con los Daleks «impuros» para después empezar a buscar respuestas. Esta misión la obliga a creer otra vez en sí misma. Se da cuenta de que lo que descubre al final de la temporada doce no invalida lo que ha sido y lo que es. Aunque haya partes de su vida que no recuerde, lo que conoce es real, las misiones y los companions que recuerda han hecho que sea así. Y confiando en quién es tendrá que seguir luchando por conocer la verdad de su origen.

Pero lo hará con una FAMilia mermada. Diez meses sin saber nada de ella han pasado factura a sus companions, tanto que Rayan y Graham no seguirán viajando con la Doctora. Una despedida que nos deja una de las mejores frases del capítulo: «Dos corazones, un contento y otro triste». Despedidas en uno de los episodios en los que más acompañada ha estado, que ha tenido a su lado al magnífico capitán Jack. Hora y diez minutos de episodio en los que el guion se ha metido más que nunca en los sentimientos de la Doctora, hasta el punto de hacerla querer viajar atrás y que sus companions no tuvieran que pasar diez meses esperándola.

Un capítulo episódico (algo normal en el especial navideño) que no se mete en faena ni con el niño intemporal, ni con el Amo. Todo eso queda para la próxima temporada. Sí habla de Gallifrey. La Doctora da por sentado que está completamente destruida. Pero hasta eso es realmente un misterio. Un episodio muy disfrutable que mantiene el nivel de la temporada doce y que sigue estando muy por encima de la insulsa temporada once. Metámonos en faena con ‘Revolution of the Daleks’ para analizar el episodio.

IMPUERZAS DALEK

El arranque del episodio conecta con ‘Resolution’ (12×00), episodio en el que vuelve a la vida un Dalek «de reconocimiento». Un Dalek con el que acaban al final del capítulo derritiéndolo con el microondas del padre de Ryan. Ahora vemos que los restos de este Dalek son robados por Jack Robertson, empresario al que conocimos en ‘Arachnids in the UK’ (11×04). Con los restos del Dalek quiere construir «drones de seguridad» que a Jo Patterson (secretaria de tecnología) cuando llegue a ser Primera Ministra británica.

Pero algo tenía que salir mal. El joven Leo Rugazzi, técnico encargado de hacer los drones, encuentra restos orgánicas en la armadura a copiar. Lo clonará creando así un Dalek auténtico que le poseerá para crear un ejército de Daleks dispuestos a acabar con la humanidad. La solución es atraer a la Tierra a un ejército de Daleks «de reconocimiento» para que acaben con los Daleks «impuros» (los drones). Una historia maravillosa llena de acción, conectada al universo más whovian que pueda haber y que nos muestra unos Daleks con armaduras nuevas que de noche con las luces encendidas son una auténtica pasada.

Una gran trama que he disfrutado muchísimo, más estando conectada con episodios anteriores. Aunque esperaba que la trama principal de ‘Revolution of the Daleks’ fuera el tiempo en prisión de la Doctora. Diez meses en prisión que se ventilan en un momento. Es verdad que lo resuelven bien y lo hacen por la puerta grande: con Jack Harkness. Pero en mi cabeza eso iba a ser prácticamente todo el episodio. Error mío.

DIEZ MESES EN PRISIÓN

Volvemos a ver a la Doctora en su celda, encerrada, intentando mantener la cordura contándose cuentos a sí misma (sí, se está contando Harry Potter). Hasta que aparece Jack, con su «burbuja desinhibidora congeladora de puertas temporales» y un «manipulador de vórtice» para rematar la faena. Por algo la Doctora le llama «la estrella del rescate», lo hace todo por la puerta grande. Puede que no sea objetivo, pero haga lo que haga Jack es maravilloso. Qué energía de personaje. Lo he disfrutado muchísimo, y eso que más allá del rescate realmente no es decisivo en nada más. Pero da igual, porque solo su presencia hace el episodio más grande. Parece que ha estado siempre ahí.

En esos diez meses la Doctora ha dado vueltas incansablemente al misterio del niño intemporal. Pero eso queda en el tintero para el futuro. A quien le ha pasado buena factura ha sido a Yaz, que ha estado diez meses buscándola sin descanso dándose cuenta de lo que la necesitaba en su vida. Diez meses desesperada para que luego regrese sin acertar en el tiempo exacto que le borrara esos días de dolorosa búsqueda. «¿Cuándo te he decepcionado antes?», le pregunta la Doctora hacia el final del capítulo. Y Yaz la mira y no responde, porque la respuesta es sí. Pero pese a que la haya decepcionado es la que más la necesita y seguirá con ella hasta el final.

Sí que existe esa FAMilia de la que tanto habla la Doctora. En la temporada doce nos la hemos creído (en la once no se la creyeron ni los guionistas). Pero quien ha cumplido siempre todos los requisitos esenciales de un companion esa ha sido Yaz. Es todo lo inteligente como para ver la salida en cualquier situación. Es todo lo valiente como para no achantarse ante ningún villano. Y además es todo lo sentimental como para que a estas alturas no pueda imaginarse una vida lejos de la Doctora. En muchos momentos del episodio la pasión y lealtad de Yaz me recordaba a la de Rose Tyler.

UNA DESPEDIDA DOBLE

Por eso tiene que ser ella la que siga junto a la Doctora. Y tiene todo el sentido del mundo que Ryan y Graham los que se bajen de la Tardis. Graham porque lo más importante en su vida es su nieto y si se baja uno se baja el otro. Y Ryan porque siempre ha estado a medio gas. No porque no lo haya dado todo en cada misión o no quiera a la Doctora, pero su relación no ha fluido como lo ha hecho con Yaz. Aunque es justo señalar que la lealtad de Yaz que decía me recordaba a la de Rose la han construido sobre todo en este capítulo, no antes. Pero Yaz sí que ha sido más indispensable en las misiones que Ryan.

Me encantan las dos conversaciones que tienen Ryan y la Doctora en este episodio. La primera forzándole él a que se abra y le cuente qué ha sentido realmente durante estos diez meses encarcelada. «Si no soy quien pensaba que era, entonces ¿quién soy?». Y la segunda diciéndole que no seguirá con ella. «Antes no sabía que hacer con mi vida, y ahora lo sé». Realmente ha sido con la Doctora con la que ha encontrado sentido a su vida, a perder sus miedos, a luchar por sí mismo y por los demás. Cierran perfectamente a cada personaje. A Ryan lanzándose a montar en bici y superar sus miedos, y a Graham con su «Estaba equivocado, sí que hay aliens en Sheffield». Totalmente redondo.

Dejan sobre la mesa que los dos se van a dedicar a luchar contra los males de la Tierra, de ahí que les de un pasaporte a cada uno, para ayudarles en sus misiones. Sea como fuere, lo que está claro es que los dos estarán juntos siempre y que sus vidas no tienen nada que ver con antes de conocer a la Doctora, son mejores.

LOS CORAZONES DE LA DOCTORA

Decía al principio que es el episodio en el que más se hurga en el corazón de la Doctora. No solo por lo que supusieron las revelaciones del Amo y su posterior encarcelamiento, sobre todo por sus sentimientos de culpa de haber hecho daño a sus companions. La escena que mejor lo refleja es justo después de despedirse de Ryan y Graham, que con cara aturdida e incluso ojos llorosos dice: «Podría usar la Tardis para volver y llegar una hora después que vosotros». Es el pensamiento más sentimental que le hemos podido ver en estas dos temporadas, el más humano, el más pasional. Frase que viene después de un abrazo entre los cuatro movido por ella misma. Le duele a ella más despedirlos que a ellos irse.

Y cierro el post con la despedida de Jack, que espero que le volvamos a ver.

«Lo siento, perdí la noción del tiempo. Gwen Coooper te manda saludos, por cierto. Dice que acabó con un Dalek con una motocicleta y los guantes de boxeo de su hija. ¡Yuju! En cualquier caso, me quedaré en la Tierra y la encontraré».


Sobre Alfredo L. Zamora

Alfredo L. Zamora
Periodista madrileño devorador de series de televisión. Las ficciones británicas son mi debilidad. Creador de #CienMegas. Hago reviews semanales de #TheWalkingDead.

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