‘Doctor Who’ capítulo especial: ‘Voyage of the Damned’

[ UK | 2017 | BBC | 1 capítulo de 80 min | NOTA: 7,5 ]

 

“Soy el Doctor. Un Señor del Tiempo. Soy del planeta Gallifrey, en la constelación de Kasterborous. Tengo 903 años y soy el hombre que va a salvar vidas y la de los seis billones de personas en el planeta de ahí abajo”.

Estas son las palabras del Doctor en uno de los momentos más épicos de ‘Voyage of the Damned’, el capítulo de Navidad de ‘Doctor Who’ que une la tercera y la cuarta temporada. Hace un paréntesis en las tramas de David Tennant con una historia independiente que no se olvida de hacer un guiño a los dos capítulos navideños anteriores: las calles de Londres están vacías en Nochebuena porque temen que vuelva a ocurrir algún ataque alienígena como sucedió en las dos navidades anteriores (‘The Christmas Invasion’ y ‘The Runaway Bride’).

Un episodio lleno de aventuras que se atreve a ficcionar el accidente del Titanic con un crucero espacial de lujo que recibe el impacto de varios meteoritos, quedando a la deriva a punto de estrellarse en la Tierra. Y no podían faltar robots asesinos encargados de acabar con la tripulación. Son los Anfitriones Celestiales, los robots con forma de ángel encargados del servicio de todo el pasaje pero que tras el impacto de los meteoritos comenzarán a matar a diestro y siniestro. El capítulo me ha gustado más por sus personajes y las lecturas que se pueden hacer de sus actos que por la aventura en sí.

NO COMPANION

Es un episodio de polos opuestos. Bondad contra maldad. Generosidad contra egocentrismo. Ego contra humildad. Extremos sobre los que reflexiona a través de un abanico de personajes muy coral muy bien construidos. Astrid Peth es la camarera del Titanic y desde el primer momento tiene una conexión especial con el Doctor. Un personaje soñador y optimista que morirá matando a Max Caprico pero salvando la vida del resto de la tripulación.

Astrid es la companion perfecta. Hay química entre ellos; el Doctor la mira con esa chispa en los ojos que no veíamos desde Rose; y Astrid es una mujer valiente y soñadora capaz de dar magia a cualquier historia. Pero no va a ser así, morirá heroicamente alejándose del camino del Doctor. Bueno, alejándose del todo no, porque ella siempre estará ahí arriba como polvo de estrellas. Es maravillosa la escena en la que el Doctor intenta “resucitarla”, qué pasión hay en cada intento, pero ya es imposible.

EL LADO DE LOS BUENOS

Astrid no es el único personaje que muere por los demás. Bannakaffalatta (maravilloso personaje) morirá después de haber usado toda su energía para acabar con un grupo de Anfitriones. Un Cyborg que ha vivido su condición en secreto pero que ahora se atreve a confesarla porque las leyes de su planeta han cambiado y ya los consideran iguales, ya pueden hasta casarse. Una metáfora maravillosa de los derechos LGTB.

Van y Foon, marido y mujer, son la representación máxima del amor y de la felicidad. Gente de clase baja que demuestran ser mejores personas que cualquiera de los ricachones de la tripulación (ellos han ganado el viaje en un concurso). Les da igual el dinero, lo único que les importa es tenerse el uno al otro. Foon también morirá ayudando al resto a salvar su vida.

Mr. Cooper es un soñador frustrado. Ha jugado su última carta inventándose ser experto en Terranomía para que le contrataran como guía. Él lo que quiere es quedarse a vivir en la Tierra y probar suerte una última vez. Es la única historia con final feliz, junto con la del Alonso Frame, que salvará su vida y la de los demás manteniéndose firme en los códigos propios de su cargo. Son el Doctor y Frame los que realmente salvan la misión, pero sin la ayuda del resto el Doctor nunca habría podido llegar tan lejos.

EL LADO OSCURO

En el lado oscuro tenemos al indeseable Rickston Slade, un hombre de negocios al que sólo le importa él y que ridiculiza al resto metiéndose con su físico. En el lado oscuro también está Max Capricon, el dueño de la compañía de cruceros que ha orquestado el “hundimiento” del Titanic como venganza a la junta directiva de su compañía, de la que ha perdido el control.

Me encanta la reflexión que hace Mr Cooper al Doctor al final del episodio, cuando ven que además de ellos (y Frame) el único superviviente es Rickston:

“De todas las personas que podrían sobrevivir él no es el que habrías elegido, ¿no? Pero si pudieras elegir, Doctor, si pudieras decidir quién vive y quién muere, eso te haría ser un monstruo”.

Me recuerda mucho a ciertas palabras de Gandalf a Frodo hablando de Gollum. Y es precisamente una de las cosas que más me gustan de este episodio, que pese a tener un final bueno (el Titanic no se estrella) no es un final feliz, porque en el camino se han quedado los mejores de esta aventura. Porque la vida no es perfecta, ni siquiera en ‘Doctor Who’.

Sobre Alfredo L. Zamora

Alfredo L. Zamora
Periodista madrileño devorador de series de televisión. Las ficciones británicas son mi debilidad. Creador de #CienMegas. Hago reviews semanales de #TheWalkingDead.

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