‘The Walking Dead’ 11×15: No hay vuelta a la normalidad

[NOTA: 6,5]

No es nuevo que The Walking Dead se toma siempre su tiempo, y hacer estallar a la Mancomunidad no iba a ser una excepción. La semana pasada empezaron a verse cosas raras y en ‘Confianza’ (11×15) han empezado las fracturas. Dayl intercediendo por Maggie, Max hablando con Michael, Lance presionando a Hilltop… Lentamente están cambiando muchas posiciones que están creando, sin saberlo, un frente común que intentará derrocar el poder de la Mancomunidad, un poder cada vez más opresivo. La mayor grieta que se ha producido esta semana ha sido cuando Eugene ha pedido ayuda a Max. La chispa la ha prendido Rosita, contándole que Sebastian les había obligado a robar un dinero y que mucha gente antes había muerto intentándolo.

Además de contarles todo a Connie y Kelly, conectan lo que ha pasado con la lista que dejó Tyler Davis denunciando lo que la Mancomunidad estaba haciendo. Eugene saben que para conseguir información necesitan a alguien de dentro, por eso acude a Max, para que robe documentos que demuestren lo que está pasando. Ella se muestra reacia a hacerlo, pero acude a Michael para saber si es verdad lo que le han contado y éste se lo confirma. Es ahí donde se enciende el interruptor, donde Max cambia de bando instantáneamente. Se lo dice después a Eugene, «no hay vuelta a la normalidad, sabemos lo que sabemos y las cosas tienen que cambiar».

Michael también sufre su pequeña redención. Está acostumbrado a aparentar que está bien y dar seguridad en que lo que ocurre es por el bien de la Mancomunidad. Una careta que está empezando a romperse. «He matado a dos de los nuestros». Michael se confiesa con Princesa desconcertado por lo que siente hacia ella y por abrir su corazón a alguien, algo que ha hecho nunca. El es un soldado al que le han enseñado a no sentir nada, a cumplir órdenes y poco más. Pero el Michael con corazón ha estado siempre ahí, lo vimos desde el primer día, y ha llegado el momento de que se una al bando de los buenos (realmente ha estado entre medias, nunca ha sido de los malos).

LAS DUDAS DE LANCE

Fuera de la Mancomunidad, Lance llega a Riverbend para comprobar lo que ha pasado y duda de lo que le cuentan (normal, el hombre tonto no es). Aaron y Eugene le dicen que cuando llegaron la cosa se puso tensa y que la gente de Riverbend mataron a todos los soldados de la Mancomunidad, pero a ellos les dejaron con vida. Ante las dudas de Lance es Dayl quien sale en defensa de la historia. Daryl nos dejó claro hace semanas que él no cambia de bando así como así. Estaba en un punto intermedio todo este tiempo, como Michael, y ha llegado el momento de posicionarse.

Lance decide acudir a Hilltop para ver si la gente de Riverbend se ha resguardado allí. Maggie ni siquiera les quiere dejar entrar, pero Dayl intercede para que les abra las puertas. Las intenciones de Daryl siguen siendo honestas, porque cuando Lance intenta sonsacar información a Hershel es el primero que se une a Maggie por si hay que disparar a Lance. Vemos una vez más que, después de todo lo que le ha pasado en los últimos años, el punto débil de Maggie es su familia. Y su única familia a día de hoy es su hijo. Al menos la única de sangre.

La despedida de Lance es clave: «Lástima que no podamos ser amigos». La Mancomunidad tiene su ojo puesto en Hilltop y está deseando encontrar cualquier excusa para atacarla. Más Lance con sus anhelos de poder. Pero Maggie está teniendo mucho cuidado de que esto no estalle. Cualquier guerra que se pueda evitar es la mejor opción. Pero Lance sabe dónde tocar a Maggie para que esto cambie. Lo ha comprobado esta semana y, seguro que esta carta la vuelve a jugar.

No voy a comentar nada de la historia de Ezekiel y la operación de «apendectomía» que ha sido relleno total. Me quedo con el cliffhanger final en el que los soldados de Lance encuentran el campamento de Leah y le ofrece trabajo. Leah está cada vez más cerca de reencontrarse con Dayl, veremos qué papel juega en esta lucha, porque Maggie no cree que ella merezca seguir con vida.

 

Sobre Alfredo L. Zamora

Alfredo L. Zamora
Periodista madrileño devorador de series de televisión. Las ficciones británicas son mi debilidad. Creador de #CienMegas. Hago reviews semanales de #TheWalkingDead.

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