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‘The Walking Dead’ 4×02: la muerte del idílico granjero

Una semana después de lo previsto, ‘The Walking Dead’ ha dado finalmente el pistoletazo de salida a la trama de su cuarta temporada. Lo ha hecho dando cobijo en la cárcel a un nuevo inquilino: una cepa de gripe mortal. ‘Infected’ nos desvela la razón por la que murió Patrick al final del capítulo anterior y abre así las puertas a una situación de crisis que ocupará al menos la primera mitad de la temporada.

La supervivencia se ve ahora amenazada por algo intangible e invisible contra lo que es prácticamente imposible luchar. Una situación de emergencia que ha hecho que Rick deje atrás a ese idílico granjero en el que se había convertido para volver a mancharse las manos de sangre. Un capítulo perfectamente construido que mantiene la trama en alto de principio a fin y que se gana todos los elogios que no se llevó la semana pasada. Una trama fuerte que hace que nos olvidemos de que el Gobernador aún está por ahí suelto dispuesto a vengarse.

Si hay algo que caracteriza a ‘The Walking Dead’ son sus comienzos de capítulos cargados de significado pero con muy poco diálogo. Esta semana le ha tocado a Karen enseñarnos cómo la supervivencia ya no es cuestión de fuerza sino de suerte. Suerte de que no infectarte por esta cepa de gripe mortal y suerte de que si alguien se infecta y se convierte no te pille durmiendo cerca. Las reglas del juego han cambiando.

Las vallas que impiden entrar a los zombis a la cárcel no son suficientes para mantenerse a salvo. Cualquiera puede convertirse de un momento a otro en la mayor amenaza para sus compañeros. Ni mordiscos ni heridas son necesarios ya para que alguien se convierta en zombi. Estamos ante un virus que aumenta la presión pulmonar y los individuos acaban muriendo ahogados por su propia sangre.

Situación que lleva a Rick a olvidarse del idílico granjero en el que se había convertido y a resucitar al adormilado sheriff que lleva dentro. Y es que si no fuera por él los zombis ya habrían invadido la cárcel y nosotros no habríamos disfrutado de la espectacular escena de él matando cerdos sobre una camioneta y ofreciéndoselos a los zombis como cebo de distracción. Como siempre Rick llega al rescate de un grupo muy bien estructurado pero al que le faltan agallas a la hora de tomar decisiones.

Los guionistas resucitan a un líder pero a la vez se atreven a dar a Michonne una de las escenas más absurdas desde que apareció su personaje. La han definido demasiado como para saber que nunca se defendería de un par de zombis empujándoles en los hombros para que éstos pudieran agarrarla. Un giro muy forzado para hacer que Carl vuelva a disparar un arma.

Tras dedicarse al huerto y los cómics durante semanas, Carl vuelve a enfundar un arma sin dejarnos ver todavía al impávido asesino que vivía en él la pasada temporada. Un lado que aún sigue dentro de él y que volverá pronto. Aceptando Rick que Carol enseñe a los más pequeños de la cárcel a matar, los guionistas de ‘The Walking Dead’ nos están dejando claro que el sheriff no va a poner a partir de ahora ninguna restricción más a su hijo en el manejo de armas. Lo importante vuelve a ser la supervivencia. La cárcel ha dejado de ser un hogar y ha vuelto a convertirse en un refugio lleno de amenazas.

Si hay algo que ha cambiado esta temporada respecto a la anterior es la percepción de sus personajes del concepto de vida y muerte, algo que determinará cómo afronten luchar contra esta cepa de gripe mortal. Lo vimos la semana pasada cuando Beth conocía la noticia de que Zach y sin derramar ni una lágrima ponía el marcador de días sin accidentes a cero. Y lo hemos vuelto a ver esta semana cuando Lizzie intenta matar a su padre para que no se convierta en zombi. La niña no lo consigue, lo sé, pero que ya a su edad sea capaz de llegar tan lejos en el intento es un reflejo de la frialdad e impasibilidad que tendrá cuando sea mayor.

Pero la clave del capítulo no es sólo la cepa de gripe mortal (que todo parece indicar que se trasmite a través del agua) sino también esas ratas encontradas a los pies de la valla de la cárcel. Al principio del capítulo vemos cómo alguien lleva allí las ratas y se las da a los zombis. Hay alguien dentro de la cárcel que está atrayéndolos y haciendo que éstos debiliten la valla. Es pronto para hacer cábalas sobre quién será, lo que está claro es que el grupo de Rick está destinado a fracturarse y hay un dato clave que lo denota: Tyreese encuentra el cuerpo de Karen calcinado. Alguien (Rick) ha matado a su chica y después la ha quemado para evitar el contagio de la gripe. La primera ficha en caer de un gran tablero.

Un capítulo cargado de avances y con escenas cargadas de sensiblidad como la de Michonne con el niño en brazos. ‘The Walking Dead’ está humanizado a sus personajes y dándoles historias a todos y lo está haciendo de lujo. Están tomando una línea muy atractiva que, con la experiencia que tenemos, no confío nada en que la sepan mantener. Esperemos que sí. Sea cual sea el final tenemos una ‘The Walking Dead’ con cara nueva que gusta mucho.

Sobre Alfredo L. Zamora

Alfredo L. Zamora
Periodista madrileño devorador de series de televisión. Las ficciones británicas son mi debilidad. Creador de #CienMegas. Hago reviews semanales de #TheWalkingDead.

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