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‘The Walking Dead’ 4X01: cuando la cárcel se convirtió en hogar

‘The Walking Dead’ ha descorchado su cuarta temporada con ’30 Days Without an Accident’, un episodio que nos sitúa un tiempo después de que cayera Woodbury mostrándonos una cárcel convertida en hogar en la que ya no falta casi ninguna comodidad. Un episodio de presentación de nuevos personajes en el que poco pasa, limitándose a recuperar la esencia que mató la segunda temporada: reflexionar sobre cómo cada personaje afronta la vida en un mundo atestado de zombis. Un capítulo que, pese a ser reflexivo, se aleja radicalmente del sopor del que hizo alarde la segunda temporada construyendo tres líneas argumentales con tres localizaciones distintas y otorgando a una de ellas buenas dosis de acción. Un episodio que no se atreve a hacer una declaración de intenciones de lo que serán los 15 episodios. Mejor que no prometan a ciegas y nos vendan la piel del oso antes de cazarlo.

No sabemos cuánto tiempo ha pasado desde que recibieron en la cárcel a los vecinos de Woodbury, lo que sí sabemos es que llevan 30 días sin que haya habido ningún accidente. Con la llegada de los nuevos el grupo de Rick ha crecido, se ha estructurado, ha creado un sistema de autoabastecimiento con granja y huerto incluido (gracias Hershel por enseñarnos a podar tomateras) y ha organizado grupos de expedición y de caza. La dictadura con la que acabó Rick al final de la tercera temporada (3×15) se ha convertido en una democracia ejemplar. Han constituido hasta un Consejo para la toma de decisiones importantes. Con Rick y los suyos organizados (meteremos en el saco de “los suyos” a los nuevos) el foco de atención está fuera de la cárcel, en las amenazas.

Desde que recibieran a los vecinos de Woodbury, Michonne no ha parado de buscar al Gobernador para saciar su deseo de venganza. Montada en su vigoroso caballo, recorre sin descanso los alrededores de la cárcel sin perder la esperanza de encontrarle algún día. Una Michonne mucho más relajada que en la temporada anterior, mucho más natural, que no escatima sonrisas e incluso es capaz de tomar el pelo a sus compañeros. También vemos por primera vez a un Daryl sonriente, integrado totalmente en el grupo, y con humor suficiente como para hacer bromas de sí mismo. Este último cambio hace vaticinar que Daryl será uno de los pesos pesados de la cuarta temporada de ‘The Walking Dead’. Muy necios tendrían que ser los guionistas para no explotar el personaje más querido por la audiencia.

Un comienzo de temporada que cae en lo cursi al principio del capítulo presentándonos de golpe todas las parejas felices que se han formado (o se han mantenido) en estos meses en los que no hemos estado viéndoles. Glenn y Maggie siguen felices y fornicando como conejos. Daryl y Carol tienen un tonteo que ya se ve totalmente descontrolado. Beth y Zach metidos en una relación en la que él va muchos pasos por delante de ella (lo contento que se habrá puesto Carl al saber que Zach ha muerto y Beth está libre otra vez). Y Tyreese parece disfrutar de la vida al lado de Karen, esa mujer que salió unas cuantas veces en la tercera temporada pero nadie recuerda.

Fuera de esta bomba romántica y de sorprendernos con la imagen de Rick escuchando música con los cascos en el huerto, el resto del capítulo se ha metido de lleno en el drama del mundo zombi. La peor carta le ha tocado a Rick que, siguiendo su nueva filosofía de vida, intenta ayudar una mujer desconocida que acaba quitándose la vida delante de él. Trama extraña donde las haya que nos hace dudar de si todo es fruto de la imaginación de Rick como ya le ha pasó en la temporada anterior. Tendremos que esperar para aclarar esta duda. Mientras, Carol nos demuestra que a espaldas de Rick está enseñando a los niños que viven en la cárcel a defenderse de los criminales matándolos con cuchillos. Tampoco tiene mucho sentido que se lo oculte a quien quien enseñó a su hijo a disparar armas hace temporada y media. No voy a decir nada de la trama del centro comercial, relleno total.

Dos escenas han sido la clave de este capítulo: la imagen del cerdo muerto y la final de Patrick cayendo sin vida en la ducha y convirtiéndose en zombi. Hay algo que provoca la muerte de personas y animales que Rick y los suyos no conocen. Sorprende que se vayan a meter en este (interesantísimo) tema cuando la temporada pasada dejaron escapar a Milton y sus investigaciones sin explotarlas un ápice. Sea como fuere si lo que se deja entrever en el capítulo va a ser una línea argumental de la temporada estamos ante un gran acierto al que pueden sacar mucho partido.

‘The Walking Dead’ ha vuelto con un capítulo correcto y entretenido en el que no se pillan los dedos por nada. Un episodio sin promesas, cargado de nuevos personajes, con las fórmulas narrativas que ya todos conocemos, y que nos deja con ganas de ver el próximo para saber hacia dónde vamos. Y para que la espera no se haga muy larga aquí tenéis el avance del próximo capítulo para que podáis teorizar de hacia dónde va ‘The Walking Dead’.

Sobre Alfredo L. Zamora

Alfredo L. Zamora
Periodista madrileño devorador de series de televisión. Las ficciones británicas son mi debilidad. Creador de #CienMegas. Hago reviews semanales de #TheWalkingDead. Hablo de series en la radio en el programa 'Pasaba Por Aquí' (CMM) todos los lunes a las 22.30 horas.

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