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‘The Replacement’, un thriller brillante con un final ridículo

[ UK | 2017 | BBC | Miniserie | 3 capítulos de 55 minutos | NOTA: 6 ]

El tropezón de ‘The Replacement’ es de los menos habituales, sobre todo si estamos hablando de ficciones británicas. Conseguir construir un thriller psicológico brillante no es tarea fácil, pero aún más difícil es construirlo para acabar dándole un final ridículo, mal explicado, y atropellado. Y por culpa de este desenlace es por el que la última miniserie de la BBC acaba siendo un producto más cuando podría haber sido uno de los mejores estrenos del año. Un desenlace caótico que empaña lo potente que llega a ser el guión desde el principio y las magníficas interpretaciones de sus protagonistas. Pese a ello el camino que recorre merece el visionado, sentándose a verla siendo consciente de que se despide por la puerta de atrás y con poca coherencia.

‘The Replacement’ está protagonizada por Ellen, una exitosa arquitecta que se acaba de quedar embarazada por primera vez. Su empresa decide buscar una sustituta que haga su trabajo durante su baja de maternidad. La elegida es Paula, una mujer se había tomado un descanso en su carrera profesional para cuidar de su hija pero que ahora vuelve dispuesta a demostrar que por haber estado apartada del ámbito profesional no ha perdido cualidades. Poco a poco, Ellen empezará a ver actitudes raras en Paula, y empezará a sentir como si estuviera intentando quitarle el puesto. Se abre así un thriller psicológico magnífico de intenciones, secretos y percepciones.

Sus protagonistas, Morven Christie y Vicky McClure, deslumbran en cada interpretación. Un dueto magnífico que mantiene el dualismo de sus personajes y que juega constantemente con la percepción del espectador. Un guión que obliga a sus protagonistas a contener su interpretación hasta límites insospechados para no quebrar los misterios. ‘The Replacement’ hace una construcción milimétrica de personajes y los desarrolla de un modo muy coherente hasta que llega el desenlace.

Es normal terminar de ver el último capítulo de la miniserie y pensar que te has dormido viéndolo porque faltan partes que nadie ha explicado. Pero tranquilo, no te has dormido, es que el guión no sólo decide terminar en una vía muerta, sino que además opta por no mostrar momentos clave que habrían justificado su final, por rocambolesco que fuera. Y sorprende aún más cuando el guión llevaba dos capítulos y medio fluyendo con tanta naturalidad, encajando cada pieza sin tener que forzar nada, y esbozando ya en la mente del espectador finales coherentes con el todo. Pero no, entran en barrena dando demasiadas vueltas a un guión que ya en esencia era muy atrevido.

De los tres capítulos, dos y medio son oro puro, la otra mitad del último episodio es lo que destroza la trama. Pese a ello merece la pena ser vista. El juego psicológico entre sus dos protagonistas es magnífico y, aunque el desenlace no deje buen sabor de boca, siempre sirve para teorizar construyendo el final que le habríamos dado nosotros.

Sobre Alfredo L. Zamora

Periodista madrileño devorador de series de televisión. Creador del blog @cienmegas. Las ficciones británicas son mi debilidad. Cada temporada lucho con los zombis con mis reviews semanales de ‘The Walking Dead’.

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