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‘The Get Down’, un cuento musical insulso pero visualmente perfecto

[ USA | 2016- | Netflix | 1T, 6 episodios de 93-53 minutos | NOTA: 6 ]

Netflix diseño ‘The Get Down’ para el disfrute de todos aquellos amantes de la música disco, del punk, del hip-hop y el R&B. Un concepto brillante que no ha brillado como podía por culpa de su afán por crear un producto lo suficientemente comercial como para que enganche a todo el público, sea musicólogo o no. Sus pretensiones de alcance han hecho que la serie se haya quedado en un cuento musical bastante insulso que entretiene, sí, pero que olvidas en cuanto le das al stop. Una serie que falla en el fondo pero que deslumbra con la forma.

La concepción visual de Baz Luhrmann es lo que consigue dar a una trama demasiado comercial una personalidad particular. El creador de ‘Romeo + Julieta’ y ‘Moulin Rouge’ vuelve a deslumbrarnos con sus coloridos planos en una narración visualmente adictiva. ‘The Get Down’ da un envoltorio perfecto a una tímida historia que se empequeñece ante su majestuosidad técnica. Un producto entretenido, que se disfruta visualmente, pero que no consigue cumplir con las expectativas vendidas. No nos sentemos a ver la serie esperando más allá de un cuento.

‘The Get Down’ se ambienta en el Bronx de la década de los 70, momento en la que la música disco, el R&B, el punk y el hip-hop nacieron en la ciudad neoyorkina dispuestos a conquistar medio mundo. La serie busca reflejar la corrupción de la ciudad de Nueva York durante aquellos años, a través de un grupo de jóvenes de clase baja que buscan triunfar en estos nuevos géneros. Personajes que utilizarán la música para protestar contra el sistema. Música como excusa para profundizar en una cultura de moda, graffitis, y baile que está construyendo un nuevo estilo de vida.

Una serie que busca ser reflejo del origen de una cultura envolviéndola en un relato que es más bucólico que histórico (o que musical). Una ficción que ha creado expectativas a los amantes de la música que no consigue cumplir. ‘The Get Down’ pide a gritos ser un producto no apto para todos los públicos. La serie debería ser un auténtico manjar para los que aman el punk o el hip-hop, pero un caldo insulso y frío para los que no escuchan más que los 40 Principales. Por miedo a cerrar su público, optan por llegar a todo el público, perdiendo profundidad narrativa y quedándose en ese cuento vacío que no consigue más que entretener, y sólo a ratos.

A todos estos tropiezos, a ‘The Get Down’ hay que sumarle también un interminable capítulo piloto de casi hora y media (el resto de episodios son de 53 minutos), que hace aún más complicado que el espectador logre meterse en la historia. Una serie que pedía una construcción más arriesgada, creando un producto con una personalidad tan fuerte como han logrado con títulos como ‘Master of None’ o ‘Stranger Things’. Netflix nos sorprende una vez más con un producto del que no enorgullecerse.

Pese al maravilloso envoltorio de ‘The Get Down’, la serie cae en la lista de ficciones fallidas de Netflix. Ese saco en el que ya descansan series como ‘Marseille’, ‘Love’, ‘Flaked’, o la segunda temporada de ‘Bloodline’. Cierto que es que entre lo malo de Netflix, ‘The Get Down’ es lo menos malo. Una serie entretenida cuyo mayor atractivo es su fotografía. Un cuento musical totalmente olvidable.

Sobre Alfredo L. Zamora

Periodista madrileño devorador de series de televisión. Creador del blog @cienmegas. Las ficciones británicas son mi debilidad. Cada temporada lucho con los zombis con mis reviews semanales de 'The Walking Dead'.

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